Las elecciones intermedias en Estados Unidos, donde se renovaba la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, además de las gobernaciones de 36 estados, fue mucho más pareja de lo pensado en la previa y dejó al ex presidente Donald Trump en una compleja situación de cara a 2024.
Las últimas encuestas (que fallaron una vez más) auguraban una fuerte ventaja para el Partido Republicano, y la expectativa coincidía con los antecedentes históricos: salvo unas pocas excepciones, el partido de gobierno siempre pierde las llamadas midterm.
Finalmente, los resultados terminaron siendo muy parejos, aunque con una leve ventaja para los republicanos. La Cámara de Representantes volverá al control de la oposición, y en un escenario tan polarizado, eso probablemente se traduzca en una situación de bloqueo para las iniciativas del gobierno.
En el Senado aún faltan definirse los estados de Arizona, Georgia y Nevada, por lo que aún no se sabe qué partido tendrá la mayoría. Hasta el momento había una paridad de 50-50 que favorecía a los demócratas (porque en caso de empate en una votación, definía la vicepresidenta Kamala Harris).
A pesar de los números, el clima es de celebración para los Demócratas, que esperaban una derrota mucho más dura, y de decepción para los Republicanos, que creían que iban a conseguir una victoria contundente para encaminar la candidatura presidencial de Donald Trump de cara al 2024.
El presidente Biden afirmó que «mientras la prensa y los expertos predecían una gigantesca ola roja, no ocurrió», y aseguró que «el futuro de Estados Unidos es demasiado prometedor para quedar atrapado en una guerra política interminable”.
Por su parte, Trump, a pesar de no ser candidato se había puesto al hombro la campaña apoyando a dirigentes republicanos en distintos estados. La derrota de varios de ellos le propinó un duro golpe a su imagen, lo que permitirá el crecimiento de quienes cuestionan su liderazgo dentro del partido.
Uno de esos personajes es justamente Ron DeSantis, que fue reelecto gobernador de Florida, el tercer estado más poblado del país, con más de 20 puntos de diferencia sobre su competidor demócrata. Se trata de un ex militar con un discurso parecido al de Trump: en contra de la inmigración y de los derechos LGBTQ+. El magnate sabe que ese es un casi seguro rival en la interna republicana del 2024, y esto pondrá su liderazgo seriamente en cuestión por primera vez en seis años.
En definitiva, las elecciones le dieron una victoria a los republicanos, que controlarán la Cámara de Representantes y podrán complicarle muchísimo los dos años de gobierno que le quedan a Joe Biden; pero el partido de gobierno fue quien terminó celebrando debido a las altas expectativas que tenía Donald Trump de arrasar, a los antecedentes históricos y al delicado contexto económico que vive el país, con la inflación más alta en décadas.
Diego Viarengo
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