¿Quiénes son “nosotros”?

¿Quiénes son “nosotros”?
Ilustración IA

¿Quiénes son “nosotros”? – Esa pregunta irrumpe en las sobremesas, en las charlas de café y los debates entre amigos. Ese “nosotros” conjetural, tiene diferentes capas, es complejo y muchas veces indefinido. Ese “nosotros” puede ser un conjunto en la esfera provincial, otro en la local, y otro en la nacional. 

Puede ser un “nosotros” en octubre y otro completamente diferente en marzo. Un ejemplo de eso es la alianza electoral entre Walter Vuoto, intendente de Ushuaia y  presidente del Partido Justicialista de Tierra del Fuego AIAS y Gustavo Melella, gobernador de la provincia y referente de FORJA.

Para las elecciones de medio término del año pasado sus candidatos fueron juntos en la boleta de Unión Por la Patria, de esa manera y bajo el precepto de la unidad, Agustín Tita -mano derecha de Melella- ganó la banca en diputados y Cristina López -compañera de Juan Carlos Pino, aliado político de Walter Vuoto- consiguió renovar su lugar en la banca que ocupa desde 2023.

Sin embargo, menos de seis meses después, esa unidad se tensionó. Los cruces por los recursos de coparticipación derivaron en marchas, declaraciones públicas y posicionamientos cada vez más duros entre ambos sectores. No es un hecho aislado: forma parte de una dinámica más amplia donde las alianzas políticas se construyen, se tensan y, muchas veces, se reconfiguran rápidamente.

Algo similar ya había ocurrido en las elecciones de 2021. La fórmula electoral del ecosistema nacional y popular fue liderada por Carolina Yutrovic y Guillermo Fernández, en un contexto donde figuras como Martín Pérez y Daniel Harrington comenzaban a quedar relegadas en ese armado. Fernández, en ese momento era ministro de Finanzas Públicas y venía de putearse, por los recursos de coparticipación,  con Mario Danielle, por entonces jefe de gabinete de Walter Vuoto. Es decir, los alineamientos actuales tienen antecedentes de conflicto que complejizan cualquier intento de definir un “nosotros” estable.

La confusión es comprensible: ¿Quiénes componen este «nosotros»?¿Incluye a Martín Pérez, quien lideró la alianza Unidad Ciudadana y Social en 2017 junto a Fabiana Ríos y Walter Vuoto, enfrentada en ese momento al PJ que conducía Rosana Bertone?¿O este «nosotros» también abarca a la propia Bertone, exgobernadora cuyo mandato muchos asocian a la gestión de Mauricio Macri, hoy contenida en el gabinete de Pérez?¿involucra a Labroca, ministro de Economía de Bertone, actualmente en la UISE bajo la órbita de Vuoto?

Estas preguntas muestran que las fronteras del “nosotros” no son nítidas. Se mueven. Se negocian. Se redefinen según el contexto.

Ojo, esas alianzas, acercamientos y desplazamientos ocurren en todos los ámbitos. En octubre del año pasado, en un mismo acto de la alianza Unión por la Patria, coincidieron la exgobernadora Fabiana Ríos y Horacio Catena, líder sindical del SUTEF. Resulta notable, ya que ambos mantuvieron una fuerte confrontación a lo largo de toda la gestión de Ríos. Lo que ayer era antagonismo, hoy puede transformarse en convivencia política.

En un giro, pasamos de la meta de construir un peronismo «nacional, popular, democrático y feminista», como mencionó Cristina Fernández de Kirchner en 2018, a rechazar el feminismo, como si fuera una mancha venenosa. Entonces ¿Están incluidas las feministas en ese «nosotros»? ¿O son marginadas porque “se pasaron dos pueblos”, o porque los valores actuales de un sector del peronismo -Dios, Patria y familia- tienen más peso que la ampliación de los derechos de las mujeres y diversidades?  

Hay un “nosotros” que emergió en 2019 como táctica electoral para ganarle las elecciones a Mauricio Macri. Esta estrategia resultó exitosa, permitiendo al peronismo no solo evitar la reelección del Pro y sus aliados a nivel nacional, sino también asegurar la victoria en la provincia de Buenos Aires, la jurisdicción más poblada del país. De esta manera, lograron desbancar a María Eugenia Vidal, quien se proyectaba como una figura política de futuro a largo plazo. Sin embargo, ese “nosotros” amplio, pensado para ganar una elección, mostró rápidamente sus límites al momento de gobernar.

Pero hay que decir que la pregunta “¿quiénes somos nosotros?” no es nueva en la disputa por el sentido en Argentina. Es una pregunta que se reactiva en cada crisis, en cada reconfiguración del poder, y en cada momento donde las certezas se desarman.

En primer lugar, existe un factor estructural ineludible: Argentina se edificó sobre una tensión constante entre distintas visiones de nación, que oscila entre centralismo y federalismo, el modelo agroexportador y la industrialización, o el liberalismo y las corrientes nacional-populares y que  nunca alcanzó una resolución definitiva.

En Tierra del Fuego AIAS esto se vuelve todavía más evidente por su propia historia. Es una provincia joven, con una población mayoritariamente migrante, construida al calor del régimen industrial y de políticas de Estado. 

Acá el “nosotros” se arma en base a experiencias compartidas más recientes: el trabajo industrial, la vida en el sur, el costo de vivir lejos, la idea de frontera y soberanía, como Malvinas que tiene mucho peso en esto, hecho que podemos observar en cada vigilia por el 2 de Abril.  Entonces la pregunta por el “nosotros” es constitutiva e identitaria: hay que construir comunidad todo el tiempo. ¿Quiénes somos nosotros, los fueguinos? reflexiona muchas veces el periodista local, Gabriel Ramonet.

A estas cuestiones estructurales e históricas hay que sumarles que en contextos de crisis esa pregunta se intensifica. Porque cuando hay ajuste, pérdida de ingresos o incertidumbre, lo que está en juego es quién paga el costo. Y ahí aparecen las pregunta políticas centrales: ¿Quién va a pagar ese ajuste?¿Quiénes somos los que tenemos que defendernos juntos? ¿Los trabajadores formales? ¿Los informales? ¿Las provincias? ¿los sectores productivos? ¿la “gente de bien”? Cada actor intenta imponer o construir su propio “nosotros”. 

También hay un factor contemporáneo clave del que venimos hablando en Gamera: la fragmentación. Las redes sociales, la crisis de representación y el debilitamiento de las identidades partidarias tradicionales hacen que el “nosotros” sea más inestable que nunca. Ya no hay grandes relatos que ordenen la sociedad. Hay micro-identidades, nichos, burbujas. Entonces la pregunta vuelve una y otra vez porque no hay una respuesta que dure demasiado.

Y porque en vez de tender puentes y generar esos debates, los equipos de marketing se dedican a la segmentación publicitaria. No trabajan para ganar elecciones: trabajan para las redes sociales. Se mienten a sí mismos con la compra de visualizaciones y likes, como si eso tuviera un correlato en las urnas.

Por lo tanto, el “nosotros” es una construcción en tensión permanente. Y en Tierra del Fuego AIAS eso se ve amplificado porque es una sociedad en formación constante, atravesada por tensiones económicas, geopolíticas y demográficas.

Por eso la pregunta no es un problema a resolver, sino casi una condición estructural de la política argentina. Cada proyecto político con vocación de gobernar, tiene que responderla. Y la respuesta nunca es neutral: siempre incluye y excluye, siempre define aliados y adversarios, siempre organiza el poder. El nosotros está en disputa y es una decisión política. 


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