Milagro Sala, una historia de persecución

Punto Panorámico

30 de junio de 2022

La historia de persecución judicial y política contra Milagro Sala sumó esta semana un nuevo episodio que pone en la mira a la Justicia de la provincia de Jujuy y al gobernador Gerardo Morales. La líder de la Tupac Amaru, presa desde el 16 de enero de 2016, fue internada este lunes por una trombosis venosa profunda. Este miércoles, el presidente Alberto Fernández suspendió su agenda en Buenos Aires y voló a San Salvador de Jujuy para visitarla en la clínica en la que permanece fuertemente custodiada, incluso dentro de la habitación, por oficiales armados de la policía provincial.

Milagro Sala, una historia de persecución

Milagro lo suele resumir en pocas palabras: “Jujuy fue el laboratorio del lawfare y la persecución política”. La líder de la Tupac Amaru fue la primera dirigente social perseguida y encarcelada durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando el despliegue de acusaciones, armado de causas y espionaje ilegal todavía no era moneda corriente pero comenzaba a tomar vuelo en juzgados, fiscalías y medios de comunicación.

A Sala la encarcelaron el 16 de enero de 2016 por una causa que suena insólita: organizar un escrache a Morales que se prolongó por 52 días frente a la Casa de Gobierno de Jujuy. La estructura del lawfare ya estaba en marcha y, una vez detenida, la seguidilla de causas judiciales, llamados a indagatoria y acusaciones mediáticas se multiplicó con rapidez.

A finales de 2016, Sala recibió dos condenas en apenas 48 horas, un curioso récord del Poder Judicial jujeño: primero fue por el escrache a Morales; dos días más tarde, por la contravención de cortar calles para el escrache. La condena de prisión era a tres años en suspenso como “instigadora de daños agravados” a Morales.

Pero la sucesión de expedientes no quedó allí. En los seis años y medio que lleva presa, a Milagro Sala le abrieron causas por supuestos hechos de corrupción y las investigaciones estuvieron repletas de irregularidades, desde testigos falsos con vínculos directos con Gerardo Morales hasta falta de pruebas elementales.

Uno de los últimos episodios fue en abril pasado, cuando un tribunal inferior de Jujuy elevó a juicio oral contra la dirigente social por una causa que había iniciada en 2009, en la que Sala ni siquiera estaba imputada y por la que fue sobreseída en 2012. Como corolario, un detalle insoportable: la denuncia fue originada por Pilo Mancilla, un ex-preso que ahora trabaja para el Gobierno de Morales.

La causa del escrache, en tanto, escaló a la Cámara Federal de Casación, el máximo tribunal penal del país, que confirmó la condena. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos reclamó al Gobierno de Macri que adopte las medidas necesarias para garantizar la integridad personal y la vida de Sala y cuestionó la detención en una cárcel (estuvo en Alto Comedero), en lugar de la domiciliaria, que a pesar del rechazo le fue otorgada en 2017.

La estructura de causas se ampliaba. En 2017 se sumó una nueva acusación por supuesto desvío de fondos que las cooperativas ligadas a la Tupac Amaru recibían para la construcción de viviendas sociales. Con una celeridad poco conocida para la Corte Suprema, en enero de 2019 el máximo tribunal ratificó la condena de primera y segunda instancia a 13 años de prisión por “fraude a la administración pública y extorsión”. Dos curiosidades del juicio: ni la fiscalía ni las querellas pudieron probar los delitos (no se determinó cuándo ocurrieron ni se acreditaron los testimonios); y una de las juezas, María Alejandra Tolaba, fue designada a dedo como magistrada luego de haber reprobado los concursos en dos ocasiones.

El encuentro con Alberto Fernández

Este miércoles el presidente Alberto Fernández visitó sorpresivamente a Sala en la clínica Los Lapachos, donde permanece internada. Inclusive, la familia y la defensa de la dirigente social denunciaron que en la habitación donde se encontraba había presencia policial fuertemente armada, otra grave irregularidad.

El mandatario suspendió su agenda y viajó con una comitiva íntima de asesores. Tras su visita, reclamó en conferencia de prensa que la Corte Suprema enmiende las “barrabasadas que se hicieron”. “Lo que le ocurre a Milagro Sala no quiero que le ocurra a ningún argentino”, indicó. “Lo que le está pasando es el resultado de las decisiones de la Justicia de Jujuy”, aseguró.

No es la primera vez que Fernández tiene un gesto de estas características con Sala. A finales de 2016, y sin pertenecer ni cerca al mismo espacio político, viajó a pasar la previa del Año Nuevo con la dirigente social, detenida en el penal de Alto Comedero. En aquella ocasión, Alberto ya calificaba de “injusta” la detención.

Ayer, antes de llegar al sanatorio, Fernández le dijo a Víctor Hugo Morales por AM750 que su visita busca, también, “llamar la atención, tanto para los argentinos como para todo el mundo, de que lo que está ocurriendo no debería ocurrir”.

La respuesta de Gerardo Morales

Horas después del revuelo político que significó la visita de Fernández – que incluso sumó un grano de distención a la interna del Frente de Todos – Morales le envió una carta al Presidente en la que condenó su visita a Sala y se quejó de que el mandatario rechace sus invitaciones a recorrer los “grandes proyectos en marcha” en la provincia.

Morales es presidente de la UCR y desde hace meses agita la interna de Juntos por el Cambio con duras críticas a Macri con el objetivo de posicionarse en la interna como presidenciable. En su mensaje a Fernández, dijo que “sigue haciendo oídos sordos a los cientos de víctimas que sufrieron las más aberrantes violaciones de Derechos Humanos durante el reinado de violencia y corrupción que ejerció Milagro Sala más de 10 años de gobierno paralelo”. Curiosa apreciación sobre los derechos humanos de Morales, que gobierna la provincia donde en plena dictadura cívico-militar – hace casi 46 años – se llevó a cabo la Noche del Apagón, el operativo del Ejército en Ledesma, donde fueron secuestradas y torturadas unas 400 personas.

La carta cierra con una amenaza: “Reafirmo mi convicción humanista y mis deseos de pronta recuperación para que la señora Milagro Sala siga cumpliendo sus condenas en una cárcel común”.

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